Considerado el “Padre de la patria”, George Washington fue un célebre general, granjero, emprendedor y el primer presidente de los Estados Unidos.

Incluso más de 200 años después de su muerte, Washington es ampliamente reconocido como uno de los líderes más importantes de los Estados Unidos.

Su nombre y su imagen se pueden encontrar en el billete estadounidense de un dólar y en la capital del país. George Washington nació el 22 de febrero de 1732, en la colonia británica de Virginia, donde su padre, Augustine Washington, era dueño de una plantación. Cuando tenía solo 11 años, su padre murió y le dejó la mayoría de sus bienes al medio hermano mayor de George, Lawrence. Al igual que muchos hacendados adinerados de Virginia, Augustine Washington quería enviar a su hijo George a estudiar a Inglaterra. Pero esto no fue posible, ya que Augustine murió y la educación formal de George finalizó cuando tenía 15 años.

A los 17 años, George Washington fue nombrado agrimensor del Condado de Culpeper en Virginia. Gracias a la experiencia que ganó como agrimensor en la frontera, a sus relaciones con personas importantes del gobierno colonial de Virginia y a sus capacidades de liderazgo, Washington logró ocupar un puesto al mando de las tropas de Virginia durante la guerra franco-india (Guerra de los Siete Años), que comenzó en 1754. Washington recibió reconocimiento internacional por el liderazgo y la valentía demostrados en dicha guerra.

En 1759, se casó con Martha Dandridge Custis, una viuda adinerada con dos hijos, y establecieron su residencia en Mount Vernon. Durante toda su vida, Washington trabajó afanosamente para aumentar el tamaño y mejorar la productividad de sus cinco granjas de Mount Vernon.

Washington se consideraba, antes que nada, un granjero y buscaba constantemente los últimos descubrimientos de la ciencia y las técnicas agrícolas. Washington también realizó importantes mejoras en su mansión de Mount Vernon y los hermosos jardines que la rodean.

Cuando estalló la Revolución de las Trece Colonias en 1775, Washington fue nombrado comandante en jefe del Ejército Continental, las fuerzas armadas que lucharon para lograr la independencia de Gran Bretaña. Aunque perdió más batallas que las que ganó, George Washington empleó una estrategia ganadora que produjo victorias importantes, como la Batalla de Trenton (lugar de su famoso cruce del río Delaware en Navidad) en 1776, Princeton en 1777 y, con la ayuda de los aliados franceses, la victoria decisiva de la guerra en Yorktown, en otoño de 1781.

Después de finalizada la guerra, tomó la extraordinaria decisión de presentar la renuncia a su cargo y mando militares ante el Congreso de los Estados Unidos para regresar pacíficamente a su hogar de Mount Vernon. Este acto reafirmó uno de los principios fundamentales del nuevo gobierno independiente de los Estados Unidos: el principio del control civil sobre el militar.

Su retiro resultó ser breve. En 1787, fue convocado para ocupar el puesto de presidente de la Convención Constitucional, en la que se redactó la Constitución de los Estados Unidos. El liderazgo y el prestigio de Washington durante la convención garantizaron la creación y ratificación de este documento que, más de 200 años después, se ha convertido en la base del gobierno representativo de mayor duración en el mundo.

En 1789, George Washington fue elegido primer presidente de los Estados Unidos por unanimidad. Durante sus mandatos presidenciales, contribuyó a establecer un gobierno estable y eficiente. A pesar de querer volver a su vida en Mount Vernon, el General aceptó un segundo mandato antes de retirarse en 1797, momento en el que traspasó el mando pacíficamente a su sucesor, John Adams.

Después de su retiro, Washington regresó a su hogar de Mount Vernon, donde siguió supervisando las actividades agrícolas. También emprendió nuevos proyectos comerciales, como una destilería de whisky, que en 1799 era una de las más grandes de los Estados Unidos. Falleció el 14 de diciembre de 1799, de una infección en la garganta. Aunque Washington fue propietario de esclavos toda su vida, los liberó como parte de su testamento; fue el único padre fundador en dar este paso.

Después de su muerte, Washington fue elogiado como “primero en la guerra, primero en la paz y primero en los corazones de sus compatriotas”, una famosa frase que hasta hoy se asocia con él frecuentemente.

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Su boleto de ingreso general incluye el acceso a la mansión y su preciosa vista del río Potomac, además de muchas otras estructuras históricas, que incluyen la tumba de Washington. Los visitantes pueden recorrer los jardines, interactuar con personajes disfrazados y animales, y visitar el museo. El ingreso a la destilería y al molino de harina, situados a 5 km de la finca, también está incluido. Además, el sitio ofrece un restaurante de servicio completo.

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